sábado, 1 de octubre de 2011

En nuestro paseo por la historia del pensamiento humano se hace una reseña del libro de Ruy Pérez Tamayo el cual desrrolla esta recorrido plantenado una pregunta ¿Existe el método científico? 



Un primer acercamiento a la  obra de Ruy Pérez Tamayo
¿Existe el método científico?


Es un libro escrito como apuntes de un profesor universitario, busca la sencillez de la presentación y  la profundidad necesaria para su curso (en todo el texto no presenta ni una cita concreta ni pies de página, al final del libro enlista las lecturas recomendadas para profundizar los temas expuestos por capítulo) Es un buen apoyo sobre historia de la ciencia que como tal introduce a la evolución del pensamiento científico a partir de la revisión de autores que como el propio autor menciona conlleva un sesgo personal. En cada capítulo va presentando las portadas de los libros más sobresalientes y el retrato del autor en referencia, lo cual lo hace muy atractivo.
     El abordaje de los comentarios que desprendo en este primer acercamiento a la obra de Ruy Pérez Tamayo, va encaminado a resaltar algo que llamo bastante mi atención y es lo referente a  como cada uno de los científicos o filósofos, como el mismo  autor los va denominando, “han dejado plasmadas sus ideas y concepciones sobre la evolución del pensamiento científico en su libros y ensayos”. Aspecto que desde mi punto de vista tiene gran relevancia en el trabajo científico y filosófico pues es a partir de las ideas plasmadas en documentos lo que permite generar la discusión de las mismas sin importar las fronteras.
     Como el autor lo menciona en su prólogo el material que se presenta esta dado en un esquema estrictamente histórico. Y su postura no es crítica sino más bien normativa y descriptiva.
Repasa los conceptos vertidos sobre el método científico a través de la historia, desde sus orígenes en Platón hasta nuestros días.

I.              La tradición antigua:
Platón Aristóteles

En su introducción el autor describe en una mirada rápida los orígenes del mundo occidental en cuanto a la influencia de las culturas; la cultura griega (la política, las leyes, la literatura, la poesía, las artes, la filosofía y otras características que predominan en occidente), la judía (básicamente con la religión cristiana)
     Resalta también como se da la influencia para los pueblos del hemisferio occidental surgidos a principios del siglo XVI influencia dada por la cultura española y las civilizaciones precolombinas y sudamericanas.
     A propósito de la influencia de las culturas en la conformación de los pueblos y la evolución histórica del pensamiento científico, me llama la atención lo que anota en estas primeras páginas el autor “Si la reunión de dos culturas diferentes (la griega y la judía) tomó más de 1500 años para generar un producto más o menos estable (me refiero a la cultura europea del los siglos II al XVI de nuestra era), la síntesis de tres culturas distintas podría tomar 3000 años”.  -Ya que en la actualidad con los medios masivos de comunicación, con Internet y el mundo globalizado hace aun mucho mas compleja las síntesis de culturas.
     Ruy Pérez Tamayo, menciona tres elementos importantes que contribuyeron a la mejor y más clara diferenciación de los distintos países en Europa: El Renacimiento humanista, la reforma religiosa y la revolución científica, en donde España ante la alternativa de explora las nuevas ideas o de rechazarlas se define por la segunda retrazando con ello la participación en las discusiones que en ese momento se daban.
     En el capitulo se describe como Platón a través de sus diálogos mostró el procedimiento utilizado por para alcanzar el conocimiento, así en el Simposio presenta la fórmula para comprender la idea de la belleza; en el Mennon, propone la existencia de ideas o conocimientos a priori; en la República presenta su concepto mas desarrollado sobre la forma de ganar acceso al mundo de las ideas y por lo tanto al conocimiento.
     De Aristóteles se dice que contribuyó enormemente a la teoría del conocimiento no solo por sus escritos sino por su influencia en los pensadores medievales, el autor resume las principales ideas aristotélicas sobre el método científico en cuatro teorías:
1)     Teoría del silogismo
2)     Teoría de las definiciones
3)     El método deductivo – inductivo
4)     Teoría de la causalidad
     De sus obras el autor menciona la Primera analítica en donde se relata sobre la Teoría del Silogismo donde de acuerdo con Aristóteles los mismos principios generales de razonamiento rigen en todas las ciencias. En los Tópicos, presenta la Teoría de las definiciones donde presenta las bases para la clasificación y ordenamiento por género y especie, pues pensaba que la función del filósofo era la búsqueda de definiciones correctas de las cosas, o sean conceptos universales.
     En lo que corresponde a la Edad Media el autor como él mismo lo señala en un intento por llenar el espacio histórico de 20 siglos que separa a Aristóteles (siglo III a.C.)  de Vesalio (siglo XVII d. C.) y como el interés especifico es la historia del método científico se mencionan a los autores siguientes: en el siglo II a.C  a Crisipo quien bosquejó lo que se conoce como “silogismos hipotéticos”, en contraposición con los “”silogismos categóricos” de Aristóteles. Galeano de Pérgamo quien en el prólogo de su Techné o Arte de la Medicina distingue tres doctrinas o formas de enseñar las ciencias médicas, resolución, composición y definición. Menciona a Pedro de Abano quien establece una clara distinción entre dos clases de pruebas científicas: la de los efectos derivados de sus causas, y la de las causas identificadas por sus efectos. Sobre Jacobo Zarabella (1533-1589) el autor comenta lo que de el señala Randall; que la originalidad de Zarabella consiste en establecer una clara diferencia entre la observación no planeada, accidental u ordinaria, y la verdadera experiencia científica.

II.             Los científicos de la revolución
Científica: Vesalio, Galileo, Harvey,
Newton, Hooke y Leibniz

El autor señala que para Butterfield el concepto de la revolución científica es el de la transformación de la sociedad occidental de medieval en moderna, iniciada en el siglo XVII y que actualmente sigue ocurriendo, y menciona además que se debe al impacto de tres libros famosos: Los orígenes de la ciencia moderna de Herbert Butterfield publicado por primera vez en 1949; La revolución científica, de A, Rupert Hall, de 1954 y la Estructura de las revoluciones científicas, de Thomas S. Kuhn, de 1962.
     En este capítulo se examinan las ideas sobre el método científico de seis famosos hombres de ciencia que contribuyeron con sus trabajos a iniciar ya realizar la revolución científica. Llama la atención el comentario que aquí vierte el autor respecto a la selección de estos hombres de ciencia los cuales además de revisar sus contribuciones, también dejaron plasmado en sus escritos sus puntos de vista personales sobre la manera como llevaron a cabo sus trabajos, resaltando el autor que  en varias ocasiones no siempre coincide la historia de sus descubrimientos con la descripción que ellos mismos hacen del método que siguieron para realizarlos, confirmando lo que una vez dijo Einstein:
     Si quieren averiguar algo sobre los métodos que usan los físicos teóricos no escuchen lo que ellos dicen sino más bien fijen su atención en lo que ellos hacen.   
     Sobre Andrés Vesalio (1514-1564) el autor escribe que se inicia la revolución científica, Vesalio se opuso a la milenaria tradición galénica de conceder la autoridad suprema a los textos, proponiendo en su lugar a la naturaleza como el último árbitro de la verdad. Para sus demostraciones prácticas de anatomía Vesalio rompió con la tradición y él mismo hacia sus disecciones, en 1543 apareció su libro De Humani Corporis Fabrica (“Sobre la estructura del cuerpo humano)
     La ciencia moderna realmente comienza con Galileo Galilei (1564-1642) Dos avances en metodología científica le son acreditados a Galileo:
1.     El uso de experimentos para explorar ideas específicas
2.     La matematización de la ciencia
     Sus escritos incluyen muchas páginas con ideas y reflexiones sobre cómo se hace la ciencia, tales como Diálogo de los dos principales sistemas del mundo y Diálogo sobre las dos nuevas ciencias
William Harvey (1578-1657) se le reconoce la gran contribución al método científico de su tiempo (y de todos los tiempos) lo que fue su éxito en el uso de experimentos para explorar la naturaleza. Galileo y Harvey que fueron contemporáneos, trabajaron en áreas muy diferentes de la ciencia, coincidieron en dos aspectos fundamentales del método científico la importancia del análisis matemático de los fenómenos naturales, y el insustituible valor de los experimentos en el estudio de la realidad.
     Dos son los documentos que de Isaac Newton (1642-1727) el autor resalta en su libro, El Opticks libro en el se encuentra la más aguda y explícita opinión de Newton sobre su método científico. Otro documento es su libro Principia matemática. La estructura del método científico propuesta por Newton es una reiteración casi textual del esquema inductivo-deductivo de Aristóteles, con una diferencia importante: el gran interés de Newton en divorciarse de las hipótesis, su famoso Hypothesis non fingo.
     Es el libro de Robert Hooke (1635-1702) titulado Obras póstumas en donde realiza la aplicación de la regla de los “rechazos y exclusiones”.
     El autor hace la siguiente anotación con lo que respecta a Newton y a Hooke para nuestro interés sobre el método científico, tanto Newton como Hooke se oponían a las ideas de Descartes y se proclamaban seguidores de Aristóteles. Y para completar el paralelismo, ni Newton ni Hooke realmente llevaron a cabo sus trabajos y descubrimientos siguiendo el método que preconizaron.
     El programa general de Gottfried Wilhelm Leibniz (1646-1716) pude equipararse al de Descartes, que era intentar deducir las leyes y principios de la naturaleza a partir de uno cuantos principios metafísicos evidentes que podían conocerse a priori de o sea sin referencia o contacto con la realidad, Leibniz postuló que para la ciencia, los dos principios metafísicos mas importantes eran: el principio de la contracción y el principio de la razón suficiente.






III.            Los filósofos de la revolución
científica: Bacon, Descartes,
Locke, Berkeley, Hume y Kant

El siglo XVII, a decir del autor, es el primer siglo en el que ya es posible distinguir, aunque no siempre con precisión, entre los hombres de ciencia y los filósofos famosos. Durante más de 20 siglos, la ciencia y la filosofía fueron la misma cosa, tuvieron el mismo nombre, se le llamaba filosofía natural. Los hombres de este siglo considerados ya sea como filósofos o científicos tenían puesta su mirada en el futuro y las esperanzas en el nuevo mundo, esta fue una faceta importante en la revolución científica.
     Es con Francis Bacon (1561-1626) que inicia la presentación de los filósofos de la revolución científica. La carrera de Bacon fue más la de un político y hombre de letras que la de un científico. Desde temprana edad desarrollo una antipatía contra Aristóteles. Escribió y publicó The advancement of learning (El avance del conocimiento), en 1605, y el Novum Organum (El órgano nuevo) Todos los biógrafos y apologistas de Bacon aceptan que su héroe no hizo contribuciones importantes a la ciencia, sino que su mérito es fundamentalmente filosófico. La ciencia de Bacon se considera más bien cualitativa y de carácter taxonómico.
     Rene Descartes de el autor resalta los siguiente, de la misma manera que Bacon, Descartes concibió a la ciencia como una pirámide cuya cúspide estaba ocupada por los principios o leyes generales de la realidad; pero mientras Bacon llegaba a esa cúspide por medio de inducciones progresivas, basadas en series generosas de observaciones y experimentos, Descartes propuso que el conocimiento científico se inicia en la cumbre y de ahí procede hacia abajo, siguiendo el camino de la deducción, hasta llegar a la base, o sea a la naturaleza real. 
     John Locke (1632-1704) es considerado como el fundador del empirismo, fue un filósofo de tiempo completo, escribió en 1690 “Ensayos sobre el entendimiento humano” La filosofía de Locke tuvo grandes repercusiones. Se opone radicalmente a Platón, a los filósofos escolásticos y sobre todo a Descartes, al afirmar que existen ideas o principios generales intuitivos o a priori.
     Gorge Berkeley (1685-1753) afirmó categóricamente que ser es ser percibido, o sea que lo único que posee existencia real es el mundo de las sensaciones, mientras que la realidad externa no sólo no puede percibirse sino que además no existe. La filosofía de Berkeley ha sido bautizada como empirista, positivista instrumentalista, fenomenológica y teísta.
     Sobre David Hume (1711-1776) de lo escrito por el autor resaltamos lo siguiente; Hume llevó el empirismo de Locke y Berkeley hasta sus últimas consecuencias, haciéndolo al mismo tiempo congruente e increíble.  Hume acepta la inexistencia de las ideas o conceptos a priori, pero en cambio diseca  las “ideas” de Locke en dos clases diferentes, las impresiones, derivadas de las sensaciones recogidas por los sentidos, y las ideas, conjuradas por la mente.

IV.           Los empiristas victorianos del siglo XIX:
Herschel, Mill y Whewell

Uno de los científicos más conocidos de principios del siglo XIX fue John Herschel (1792-1871) uno de sus trabajos más conocidos es el libro Preliminary discourse on natural philosophy (Introducción a la filosofía natural), fue quizá el primero en señalar con precisión que para cada nuevo hecho científico, para cada hipótesis confirmada por datos experimentales, para cada hipótesis confirmada por datos experimentales, para cada teoría que predice con éxito nuevas configuraciones de la realidad, hay dos aspectos claramente distintos: por un lado el descubrimiento, y por el otro, su verificación.
     El autor señala a John Stuart Mill (1806-1873) como el empirista más conocido del siglo XIX. Economista, político, historiador, escritor, editor y filósofo, así como defensor de los derechos femeninos. Su libro System of logic (El sistema de la lógica) representa su principal y casi única contribución a la filosofía de la ciencia. El sistema de Mill se inicia con una crítica del instuicionimso y con la declaración de que tanto la planeación social como las actividades políticas deberían basarse en el conocimiento científico y no en la costumbre, la autoridad o la revelación; para Mill, el “conocimiento” obtenido a partir de métodos no inferenciales, o sea intuitivo o a priori, pertenece a la metafísica.
     Al igual que a los dos anteriores científicos que el autor presenta como empirista del siglo XIX es de origen ingles, William Whewell (1794-1866) Estudió matemáticas, física, astronomía y geología además que es el segundo sacerdote que esta en la ciencia de los presentados por Ruy Pérez. Desde muy joven fue reconocido por la publicación (26 años de edad) de su libro Elementary Treatise on mechanics (“Tratado elemental de mecánica) Más sin embargo el libro que le trajo amplio reconocimiento apareció en 1833 con el titulo de Astronomy and general phisiscs considered whit referente to natural theology (“Astronomía y física general en relación con la teología natural”); en este volumen pretende demostrar que todos los grandes científicos creían en la existencia de un Creador, mientras que los ateos habían contribuido poco o nada a la ciencia. Otras dos obras de este autor son señaladas por Ruy Pérez: History of the inductive sciences (“Historia de las ciencias inductivas”) y Philosophy of the inductive sciences (“Filosofía de las ciencias inductivas) De Whewell también menciona que no era ajeno ni a la experiencia científica personal ni al estudio de la historia de la ciencia. Sus libros más importantes (escribió muchos) fueron The history of scientif ideas (“Historia de las ideas científicas”), publicado en 1858, el Novum Organon Renovatum (“Nuevo órgano renovado”) que apareció en el mismo año y el Philosofhy of Discovery (“Filosofía del descubrimiento”) que se publicó en 1860. En 1849 publicó un folleto de 44 páginas titulado Sobre la inducción, con especial referencia al sistema de lógica del Sr. J. Stuart Mill, en donde a decir del autor Ry Pérez critica con gran tino no sólo la peculiar interpretación de Mill al trabajo de Kepler, sino buena parte de todo el sistema del eminente filósofo victoriano, incluyendo sus famosos cánones de la inducción. Para Whewell, la investigación científica se inicia con el análisis minucioso de los conceptos o ideas fundamentales, así como de las observaciones o hechos, que se consideran relevantes en relación con un problema específico.

V.            Los positivistas del siglo XIX:
Comte, Mach, Peirce y Poincaré

En este capítulo el autor nos presenta a cuatro científicos considerados como positivistas ya estamos en el siglo XIX. Menciona que el positivismo como movimiento filosófico tuvo una poderosa influencia en el continente europeo, en donde se origina.
     Las características que comparten los diferentes tipos de positivismo son principalmente tres: la fenomenología, el nominalismo y el reduccionismo. En el positivismo quedan fuera conceptos como causa, esencia, alma, trascendencia, valor o Dios y también excluye otras entidades hipotéticas con arraigo científico, como átomo, valencia, afinidad, o fuerza gravitacional.
     El primer positivista del que presenta su pensamiento científico, Ruy Pérez, es a Augusto Comte (1788-1857) de origen francés. Desde el principio de sus trabajos científicos, Comte sostuvo que su máxima utilidad estaba en el campo de las ciencias sociales, que el llamaba primero “física social” y después la bautizó como “sociología”. En su famoso Curso de filosofía positiva (que así mismo lleva el nombre de su obra) tiene dos objetivos principales: en primer lugar demostrar la necesidad  la propiedad de una ciencia de la sociedad y en segundo lugar, mostrar a las distintas ciencias como ramas de un solo tronco, o sea darle a la ciencia la categoría que hasta entonces era propia de la filosofía.
     Ernest Mach (1838-1916) el autor lo clasifica como el positivista más profundo y depurado. En el desarrollo de su filosofía positivista alcanzó el concepto que subtiéndela Círculo de Viena, a la Escuela de Berlín y a la Enciclopedia universal de la ciencia unificada, uno de los más grandes proyectos de la escuela conocida como positivismo lógico. Su epistemología es estrictamente fenomenológica, su rechazo de toda metafísica es rotundo y total, y su insistencia en el enfoque histórico de la filosofía de la ciencia es sistemática. Mach también eliminó de su sistema filosófico científico al cartesianismo, de modo que todas las leyes y principios de la ciencia se basan exclusivamente en la experiencia, que para él significa un conjunto de sensaciones.
     Sobre Charles Peirce (1839-1914) lo describe  como un personaje complejo y cambiante a través de su larga y activa vida y quizá se opondría a ser considerado como positivista.
Se menciona que a partir de 1866 empezó a publicar trabajos sobre lógica y filosofía de la ciencia. Las ideas de Peirce sobre la estructura de la ciencia y su metodología fueron cambiando a lo largo de los años; al principio de su carrera fue kantiano y al final terminó siendo el fundador del pragmatismo. Su interés central fue siempre la lógica, por medio de la que intentó desarrollar un método científico que fuera común a todas las ciencias, o por lo menos un procedimiento para generar hipótesis.
     El cuarto científico positivista revisado en este apartado es Henri Poincaré (1854-1912) cuyas dos obras fundamentales son La science et l’hypothese, 1902 y Science et Méthode, 1908. Publicó más de 1500 artículos científicos y más de 30 monografías. La contribución de Poincaré a la filosofía de la ciencia pertenece a la tradición positivista de Mach: además, reconoce su deuda con Kant. Para Poincaré, el método científico se basa en la existencia de un orden general en el universo que es independiente de hombre y de su conocimiento. La meta del científico es descubrir y entender todo lo que pueda del orden universal postulado, aceptando que la certeza de su universalidad es inalcanzable; de hecho, el progreso de la ciencia no es otra cosa que la extensión progresiva de los límites del conocimiento del orden universal.

VI.           El positivismo lógico: Wittgenstein,
Carnap y el Círculo de Viena,
Reichenbach y la Escuela de Berlín

Aquí el autor se refiere mas que a un movimiento filosófico a LA ESCUELA (sic) filosófica, bautizada por Blumberg y Feigl como positivismo lógico, que también se le conoce como empirismo lógico, empirismo científico o neopositivismo lógico.
     En 1928 se constituye la “Sociedad Ernest Mach” definiendo sus objetivos como la propagación y progreso de una visión científica del mundo y la creación de los instrumentos intelectuales del empirismo moderno. En 1928 el círculo preparó un escrito en forma de manifiesto, titulado: “La visión científica del mundo: el Círculo de Viena”, en donde se define el movimiento filosófico y se identifican sus orígenes en positivistas como Hume y Mach, metodólogos como Poincaré y Einstein, lógicos como Leibniz y Russell, moralistas como Epicuaro y Mill y sociólogos como Feuerbach y Marx.
     En esta época los tres ”principales representantes de la concepción científica del mundo” son identificados como Albert Einstein, Bertrand Russell y Ludwig Wittgenstein.
     El Círculo de Viena estaba conformado por no mas de 25 miembros, su impacto internacional fue de gran trascendencia no solo en Europa sino en todo el mundo, gracias a su prodigiosa productividad original: de 1928 a 1938 publicó una serie de monografías, en 1930 tomó posesión de la famosa revista Annalen der Philosophie y la transformó en Erkenntnis (“Conocimiento”), que funcionó como la voz de los miembros del Círculo de Viena y de sus partidarios hasta 1938. El filósofo que a continuación nos describe el autor Ludwig Wittgenstein (1889-1951) ejerció una profunda influencia en el Círculo de Viena (aunque no formaba parte del Círculo), a través de su Libro titulado Tractus Logico-Philosophicus. Buena parte del Tractus se invierte en tratar de expresar la naturaleza de la relación entre el lenguaje y la realidad que describe, pero el libro termina sin haberlo logrado. Lo que Wittgenstein concluye es que tal relación existe pero no es lógicamente expresable; no se puede decir, pero si se puede mostrar, por medio del lenguaje interpretado como imágenes.
     Rudolf Carnap (1891-1979) descrito por el autor como la figura más sobresaliente del Círculo de Viena. Se doctoró en filosofía e 1921 y en su tesis “El espacio: una contribución a la teoría de la ciencia” que ya contiene algunos elementos fundamentales de su filosofía, entre otros la tendencia a considerar las controversias filosóficas como debidas a la falta del análisis lógico de los conceptos empleados, así como el compromiso co un empirismo de base, apoyado con los métodos más avanzados de la lógica y las matemáticas. Entre otras publicaciones de Carnap están: su texto Elementos de lógica matemática publicado en 1929, su libro La construcción lógica del mundo 1928 en este mismo año publicó Seudoproblemas en filosofía: otras mentes y la controversia del realismo, así mismo escribió un artículo en el primer volumen de la Enciclopedia universal del a ciencia unificada que se publico en 1938, el artículo se titulo Logical Foundations of the Unity of Science (“Bases lógicas de la unidad de las ciencias).
Hans Reichenbach (1891-1953) inicio la formación de un grupo pequeño de filósofos de la ciencia que, junto con él empezaron a conocerse como la Escuela de Berlín, se encontraba totalmente dominado por la metafísica mas estridente y desenfrenada, todavía con influencias claramente reconocibles de la Naturphilosophie de 100 años antes. Los intereses de Reichenbach en la reconstrucción de la filosofía de la ciencia eran afines a los de sus amigos, los prositivistas lógicos en Viena, pero él los mantuvo separados por medio de su insistencia probabilistica. Su obra The rise of scientific philosophy fue publicada en 1954.

VII.          Las ideas contemporáneas (I):
Bridgman, Rosenblueth y el operacionismo;
Eddingoton y el subjetivismo selectivo;
Popper y el falsacionismo

En este capítulo Ruy Pérez Tamayo nos lleva a revisar, como el mismo lo expresa, brevemente ideas contemporáneas sobre el método científico. Empezando su exposición con el operacionismo que es un programa que aspira a relacionar a todos los conceptos científicos válidos con procedimientos experimentales. Su principal proponente fue Percy W. Bridgman (1882-1961) era un verdadero investigador científico, los que influyero9n en sus ideas fueron otros científicos y filósofos, como Mach, Poincaré, y sobre todo Einstein; de hecho, Bridgman señaló que él solamente estaba haciendo explícito lo que ya estaba implícito en los trabajos de los sabios mencionados. Bridgman escribió varios libros importantes, pero son tres los que el autor comenta en su obra: Lógica de la física moderna (1927), Naturaleza de la teoría física (1936) y La manera como son las cosas (1959). Según Bridgman el científico debe ser un empirista puro para quien lo único que posee existencia real son los hechos.
     Arturo Rosenblueth (1900-1970) originario de Chihuahua, de quien el autor comenta que aunque clasificado por otros como operacionista si Rosenblueth viviera no aceptaría ser clasificado como tal ni como ningún otra pues lo considera como buen científico, un individualista congénito e inveterado. De los libros que se anota son: Mente y cerebro. Una filosofía de la ciencia, publicado en 1970 y El método científico, publicado en 1971. El concepto del método científico adoptado por Rosenblueth era esencialmente operacionista. En sus propias palabras:
La construcción de modelos de los fenómenos naturales es una de las tareas de la labor científica. Más aún, podemos decir que toda la ciencia no es sino la elaboración de un modelo de la naturaleza.
     El autor de la postura epistemológica denominada (por el mismo) “subjetivismos selectivo” fue el famosos matemático y astrónomo inglés Arthur S. Eddington (1882-1944). Entre sus contribuciones más importantes deben mencionarse la astronomía estelar dinámica y sus trabajos sobre la relatividad. En su filosofía de la ciencia su postulado dice que a veces e posible derivar el conocimento de hechos concretos a partir del conocimiento puramente formal, el argumento lo presento Eddington en su libro titulado Filosofía de la ciencia física, que apareció por primera vez en 1939, de acuerdo con este autor es posible averiguar algo sobre la naturaleza de la realidad por medio del examen de los conceptos y los métodos de los físicos,  y este análisis puede incluso ser más fructífero que el de los hechos mismos descritos por ellos.
     Ningún escrito relacionado con la filosofía de la ciencia contemporánea estará completo si no menciona y discute, el pensamiento de Karl R. Popper (1902-1997), su primer libro, La lógica de la investigación (“Logik der Forschung”), publicado cuando apenas tenía 33 años de edad 1935, contiene la mayor parte de sus ideas más importantes sobre filosofía de la ciencia, muchas ya claramente definidas y otras apenas esbozadas. Sus dos libros siguientes fueron resultado de su “participación en la guerra”; La sociedad abierta y sus enemigos, publicado en 1945, y La miseria del historicismo, aparecido 12 años más tarde, en 1963 publicó Conjeturas y refutaciones, y en 1972 apareció El conocimiento objetivo. A partir de 1972 Popper ha publicado cinco libros más (entre ellos una autobiografía y otro en colaboración con John Eccles), pero ya no ha habido cambios significativos en sus principales posturas filosóficas en relación con la ciencia. Las teorías de acuerdo con Popper, no son el resultado de la síntesis de numerosas observaciones, como quieren los inductivistas, sino más bien son conjeturas o invenciones creadas por los investigadores para explicar algún problema, y que a continuación deben ponerse a prueba por medio de confrontaciones con la realidad diseñadas para su posible refutación. Éste fue el origen de la versión popperiana del método científico conocido como hipotético – deductivo, que posteriormente se ha conocido como el método de “ensayo y error” o mejor todavía, como el de “conjetura y refutaciones”. Una característica esencial de las hipótesis en el esquema popperiano es que deben ser “falseables”, o sea que deben existir una o más circunstancias lógicamente incompatibles con ellas.

VIII.         Las ideas contemporáneas (II):
Lakatos y los programas de investigación,
Kuhn y el relativismo histórico,
Feyerabend y el anarquismo

Ruy Pérez revisa en este capítulo el pensamiento de tres filósofos que, junto con Popper, han dominado el campo de la filosofía de la ciencia hasta muy recientemente, comenta que existe mucha más afinidad en los conceptos de Popper y Lakatos, que entre los de este último y Kuhn y Feyerabend; esto es explicable, en vista de que Lakatos fue discípulo de Popper y en cierta forma erigió su sistema en un intento de responder a algunas de las criticas dirigidas al falsacionismo. En cambio, a pesar de sus numerosos puntos de discrepancia, kuhn y Feyerabend coinciden, entre otras cosas, en su idea central de la inconmensurabilidad de los paradigmas o teorías científicas, que es uno de sus conceptos fundamentales.
Imre Lakatos (1922-1974) escribió The methodology of scientific research programmes publicado en 1975. Lakatos propone usar un esquema de programas de investigación científica para distinguir a la ciencia de otras actividades que pretenden serlo y no lo son, para distinguir entre programas progresivos y degenerados, y para explicar el crecimiento de la ciencia. En relación con el primer punto, tanto Popper como Lakatos consideran de vital importancia la marcación entre lo que es ciencia y lo que no es, o sea la seudociencia, los dos filósofos se interesan en la metodología científica pero mientras Popper pretende decirnos cómo se hace o debería hacerse hoy la ciencia, Lakatos escudriña el pasado para sugerir cómo deberá hacerse la ciencia en el futuro.
Thomas S. Kuhn. (1926- ) su libro más famoso La estructura de las revoluciones científicas publicado en 1962. Para Kuhn la historia representa el color del cristal con el que debe mirarse toda la filosofía de la ciencia. La historia de la ciencia muestra, de acuerdo con Kuhn, que a lo largo de su evolución las distintas disciplinas han pasado por uno o más ciclos bifásicos, que él mismo llama “ciencia normal” y “revolución” (ocasionalmente se identifica una tercera fase inicial, llamada “preciencia”, que desaparece a partir del segundo ciclo). En forma paralela a este concepto cíclico de la evolución de las ciencias, Kuhn introdujo también la famosa idea del “paradigma”, que representó la teoría general o conjunto de ideas aprobadas y sostenidas por una generación o grupo coherente de científicos contemporáneos.
Paul Feyerabend (1924- ) de este se mencionan sus dos libros principales Contra el método (“Against method”) y La ciencia en un mundo libre (“Science in a Free World”) En relación con el método científico, Feyerabend se declara anarquista: históricamente no hay nada que pueda identificarse como un método científico. Feyerabend postula y defiende el libre acceso del individuo a todas las opciones posibles (tradicionales o contemporáneas, absurdas o racionales, emotivas o intelectuales) para alcanzar el conocimiento.

IX.           Resumen general y conclusiones

En este documento Ruy Pérez Tamayo realizó una revisión cronológica una serie de ideas sobre el método científico. Y desde su punto de vista en estas conclusiones anota “estoy convencido de que en esta vida todo es asunto de matices, de claroscuros y entresolados, de combinaciones más que de contrastes, y que asomarnos al mismo paisaje desde diferentes sitos no sólo enriquece nuestra experiencia sino que también aumenta la belleza del panorama que contemplamos”.
En este último apartado resume las principales corrientes de pensamiento sobre el método científico que identifica a lo largo de 25 siglos: 1) Método inductivo-deductivo, 2) Método a priori-deductivo, 3) Método hipotético-deductivo, 4) No hay tal método Del método científico intenta señalar los aspectos esenciales en los que debe reforzarse o redefinirse, finalmente trata de mirar de manera “fría y calculadora” a la filosofía de la ciencia en relación con la calidad de la investigación científica y se pregunta en serio si el conocimiento a fondo de la filosofía de la ciencia ha aumentado la calidad o la productividad de los científicos que la han cultivado.

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